jueves, 14 de noviembre de 2013

Reconocimiento de la parada cardiorrespiratoria (PCR).

¿¿¿¿Qué forma es la mejor para reconocer una parada cardiorespiratoria???? Evaluar el pulso carotídeo o cualquier otro pulso, es un metodo impreciso para comprobar la presencia/ausencia de circulación, tanto para reanimadores lego como profesionales.
 
Los profesionales sanitarios, al igual que los reanimadores legos, tienen problemas para determinar la presencia o ausencia de respiraqción adecuada o normal en víctimas que NO responden. Esto es debido a que la víctima puede estar haciendo respiraciones agónicas, lo que ocurre en los primeros minutos tras la instauración en un 40% de las paradas cardíacas.

Se debería enseñar a las personas legas a iniciar RCP si la víctima esta inconsciente (no responde) y no respira normalmente. Debe hacerse hincapié durante el entrenamiento en que la presencia de respiraciones agónicas son una indicación para comenzar la RCP inmediatamente.

¿Cuándo paro?

¿Cuándo debo parar? esta es la pregunta que muchos de nosotros hemos hecho a lo largo de nuestra formación en RCP.
En principio debemos detenernos una vez la víctima esté recuperada, es decir, tenga una respiración y circulación normal.
Pero por la otra cara de la moneda... debemos suspender  la RCP cuando:
  • Llegue la ayuda cualificada y asuma la reanimación.
  • Haya una parada cardíaca irreversible, es decir, ausencia de actividad cardíaca durante 30 minutos
  • El reanimador esté exausto y no tenga relevo.
 Por esto es sumamente importante estar entrenado en RCP de calidad y tener una buena condición física.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Compresiones. Niños y lactantes.

Ya hemos visto como se realizan las compresiones en los adultos, pero...  si un niño sufre una parada cardiorespiratoria, qué debemos hacer?

Hay que tener en cuenta que detectar la ausencia /presencia de pulsio en niños es bastante complicado, aun así la decisión de realizar RCP debe ser tomada en menos de 10 segundos. Dependiendo de la edad del niño, se puede comprobar el pulso carotídeo(niños), braquial (lactantes) o femoral en ambos casos.

Ahora al tema, la relación entre compresiones y ventilaciones en niños debe basarse si estamos sólos o si hay más reanimadores. A los reanimadores legos se les debería enseñar a utilizar una relacion 30:2, igual que en las guías de adultos, lo que premite a cualquier persona entrenada en SVB, poder resucitar niños con una mínima inforamción adicional.
Los reanimadores profesionales deberían aprender a utilizar un ciclo 15:2; sin embargo, pueden utilizar la relación 30:2 si están sólos.

Se hace incapié en realizar una RCP de calidad, de una profundidad adecuada con las menores interrupciones posibles para minimizar el tiempo sin flujo. Hay que comprimir el tórax por lo menos 1/3 del diámetro torácico(4cm en lactantes y unos 5cm en niños)

Tanto para los lactantes como para los niños, la frecuencia debería ser de al menos 100 pero no mayor de 120/min. La técnica de compresión para lactantes consiste en compresión con dos dedos para reanimadores individuales y, para dos o más reanimadores la técnica del abrazo rodeando el tórax colocando los pulgares sobre lña mitad inferior del esternón. Para niños más mayores, puede utilizarse la técnica de una o dos manos, según las preferencias del reanimador.

Valorando la situación...

Una vez realizadas las ventilaciones de rescate, debemos valorar la situaciónj, es decir, si estas han sido efectivas o no. En esta valoración, que no debe sobrepasar los 10 segundos, debemos buscar signos de vida (cualquier tipo de movimiento, tos o respiraciones normales),
  • En un niño mayor de un año debemos palpar el pulso carotídeo.
  • En un lactante se debe palpar el pulso braquial en la cara interna del brazo.
Si durante estos 10 segundos se ha detectado signos de vida y está consciente, lo colocamos en PLS (posición lateral de seguridad).
Si no hay signos de vida  iniciamos compresiones torácicas combinandolas con las ventilaciones de rescate.

Caminar a paso rápido de forma regular reduce hasta un 11% el riesgo cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la primera causa de muerte en nuestro país, por encima del cáncer y las enfermedades respiratorias. Tres de cada diez personas mueren por enfermedades del corazón según los datos publicados en febrero de este 2013 por el Instituo Nacional de Estadística (INE). En este informe se indica que 118.327 personas murieron durante el 2011 a causa de alguna enfermedad del corazón, lo que supone el 30,5% de los fallecimientos anuales.
 
Caminar al menos 30 minutos al día a paso rápido y durante cinco días a la semana incrementa la esperanza de vida y reduce el riesgo cardiovascular hasta un 11%. Además, según la World Heart Federation, correr una hora al día reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares casi un 5% mientras que gastar la misma energía andando puede llegar a reducir el riesgo cardiovascular más de un 9%.
 
Según un estudio llevado a cabo por la misma federación y en el que han participado seis países, entre ellos España, más de una cuarta parte de la población no sabe cuánto tiempo pasa al día andando rápido. De hecho, entre un 14% y un 37% de la población no presta atención a una de las actividades más cardiosaludables que se pueden llevar a cabo, como es andar. En este estudio también se indica que el 55% de las personas que sí controlan cuánto tiempo andan al día, lo hacen menos de 30 minutos al día.
 
Por todo esto, os queremos recordar que realizar actividad física moderada como caminar, correr o montar en bicicleta tiene muchos beneficios para el corazón. Concretamente, caminar es uno de los ejercicios más económicos, fáciles de llevar a cabo y saludables para la prevención de las enfermedades cardiovasculares.
 
Por qué no mejorar nuestra calidad de vida?

Insuflaciones (respiraciones) de rescate para un niño mayor de un año

Como ya hemos visto existen diferentes casos por lo que no siempre debemos ventilar de la misma forma para realiazar un RCP de calidad, esto se debe a diversos factores, como en este, caso la edad de la víctima.

Pra ello nos aseguramos de realizar correctamente la extensión de la frente y la elevación del mentón. Maniobra frente-mentón.   
Pinzamos en la parte blanda de la nariz del niño con los dedos pulgar e índice de la mano que apoyaos sobre su frente. Abrimos su boca, siempre manteniendo la elevación del mentón.

Inspiramos y colocamos los labios en la boca del niño, asegurándonos de que se consigue un buen sellado.  
Insuflamos en la boca del niño de forma mantenida durante 1-1,5 segundos y a la vez que comprobamos que su pecho se eleva.

Debemos procurar mantener siempre la extensión del cuello y la elevación del mentón, al retirar nuestra boca de la víctima, comprobamos que el pecho del niño desciende.

Decálogo de una vida sana

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte o discapacidad a partir de edades medias en los países desarrollados. A continuación, os presentamos diez reglas esenciales para evitar convertiros en una víctima más de estas enfermedades o mejorar vuestra calidad de vida si ya habéis sufrido alguna de ellas:
  1. Practica una alimentación cardiosaludable: equilibrada y variada. Las frutas, verduras, hortalizas, pescado, aceite de oliva, carnes magras, cereales y lácteos desnatados no deben faltar en tu cocina. Recuerda: sal, azúcares y alcohol sólo en pocas cantidades.
  2. Dedica 30 minutos diarios a ejercitar tu cuerpo. Elige el ejercicio que más se adapte a tu condición física: caminar, bailar, correr, actividades al aire libre… ¡Muévete por tu salud!
  3. No fumes. Y si lo haces, ¡déjalo ya! Aún fumando poco se multiplica el riesgo de sufrir ataques cardiacos o cerebrales. Busca ayuda si no puedes dejarlo solo. Tu médico evaluará tu estado y te aconsejará sobre cómo conseguirlo. ¡Querer es poder!
  4. Controla tu peso. Mide tu Índice de Masa Corporal (IMC). Es fácil: divide tu peso en kilos entre tu altura en metros elevada al cuadrado. Si el resultado es mayor de 25 kg/m² se considera sobrepeso. Por encima de 30 kg/m² es obesidad.
  5. Vigila la grasa acumulada en el abdomen, ya que es peligrosa para el corazón. Mide tu perímetro abdominal a nivel del ombligo. En la mujer debe estar por debajo de 88 cm y en los hombres por debajo de 102 cm.
  6. Comprueba tu tensión arterial. Si eres una persona sana verifica anualmente que tu tensión sigue por debajo de 140/90 mmHg. Si eres hipertenso también debes mantenerte por debajo de estas cifras. Si ya has sufrido un problema cardiovascular, cerebrovascular, renal o eres diabético, tu tensión tiene que estar por debajo de 130/80 mmHg. En estos últimos casos, los controles y medidas preventivas han de ser continuos.
  7. Revisa tus niveles de colesterol y glucosa. La mejor manera de mantenerlos a raya es seguir una dieta sana y hacer ejercicio. Si tras un análisis en ayunas tus cifras están por encima de 190 mg/dl de colesterol total y 110 mg/dl de glucosa, debes consultar con un especialista.
  8. Conoce tu riesgo cardiovascular y cuál debe ser tu estilo de vida. Acude al médico con un examen físico y tus antecedentes personales y familiares. Consúltale todo lo que quieras: qué dieta seguir, qué ejercicios hacer, qué factores pueden perjudicar tu salud… Actuar a tiempo es la clave para reducir los peligros.
  9. Comparte tus dudas y problemas. Intercambiar experiencias te permite aprender y dar ejemplo para que otras personas se interesen por cuidar su corazón. Recuerda también que tu familia puede ser un gran estímulo y apoyo para superar cualquier dificultad en el cumplimiento de los objetivos de salud. ¡Cuenta con ellos!
  10. Aprende a controlar tu estrés y ansiedad. El aumento de tensión emocional es peligroso para el corazón. El estrés en casa y en el trabajo hace más difícil seguir un estilo de vida cardiosaludable. ¡Relájate!