domingo, 3 de noviembre de 2013

Ni el 10% de la población española sabe cómo realizar RCP de calidad

En España, cada 30 minutos se produce una PCR. Por desgracia, actualmente sólo el 10% de la población sabe realizar correctamente maniobras de soporte vital.

Por otro lado, anualmente se producen 350.000 paradas cardiorrespiratorias fuera del hospital, que causan 1.000 muertes al día. En nuestro país, se dan unos 24.000 casos al año, que cuentan con una muy baja supervivencia, de un 5%. El ERC calcula que podrían llegar a salvarse 100.000 vidas en Europa si se aumentara el conocimiento de las técnicas de reanimación cardiopulmonar, ya que intervenir de manera rápida y eficaz durante el primer minuto tras una parada cardiaca asegura una supervivencia del 70%, mientras que por cada minuto que pasa sin actuar las posibilidades de supervivencia se reducen un 10%, hasta llegar a reducirse a la mitad tras el sexto minuto.

Los datos son alarmantes y en cualquier momento nos podemos ver en esta situación: un familiar, un amigo, un vecino...
Por lo tanto... por qué no aprender? Nos gustaría animar a toda la población a practicar RCP, no es difícil y todos podemos.

NUESTRAS MANOS SALVAN VIDAS!

Entrenamiento en soporte vital básico y DEA

Las maniobras de RCP por testigos y la desfibrilación precoz salvan muchas vidas. Por ello, es indispensable el entrenamiento de la misma. Son varios los factores que disminuyen la voluntad de los testigos para realizar la RCP así como el pánico, el miedo a contraer enfermedades, el temor a provocar algún tipo de daño en las víctimas...Proporcionar formación en RCP a la población en general aumenta la intención de intervenir en ella. No es tan difícil!
Además, los alumnos de RCP deben conocer la actividad física que se requiere en la sesión de entrenamiento. Aquellos que desarrollen sintomatología significativa (dificultad respiratoria, dolor en el pecho...) deben abandonar esta actividad y considerar la interrupción de estas maniobras.
En el programa de entrenamiento de soporte vital básico y DEA deberían considerarse los siguientes puntos como elementos centrales:
  • Riesgos personales y del entorno antes de iniciar una RCP
  • Reconocimiento de la parada cardiaca evaluando respuesta, apertura de la vía aérea y evaluación respiratoria
  • Reconocimiento de bocanadas o patrones alterados de la respiración como signos de parada cardiaca en individuos inconscientes
  • Compresiones torácicas de calidad y respiraciones de rescate
  • La retroalimentación/aviso sobre la efectividad de las maniobras de la RCP debe considerarse para mejorar la adquisición de las habilidades durante la formación en SVB
  • La formación en RCP basada exclusivamente en compresiones torácicas tiene potenciales ventajas sobre la formación con compresiones y ventilaciones en circunstancias específicas



Posición lateral de seguridad

Una vez realizado el soporte vital básico, si comprobamos que la víctima respira con normalidad lo adecuado es ponerla en posición lateral de seguridad. Esta posición de seguridad evita que la lengua obstruya el paso del aire de la víctima que respira con normalidad. Además, si la víctima vomita, evitará el atragantamiento de la misma previniendo el daño en los pulmones.

                        


Para poner a la víctima en la posición de recuperación, deberemos colocarnos arrodillados al lado de ella asegurándonos de que tenga las dos piernas extendidas. Posteriormente, colocaremos el brazo de la víctima que nos quede más cerca en posición de ángulo recto, cruzando el brazo más alejado por encima del pecho y colocando la mano con el dorso sobre la mejilla más cercana a nosotros. Doblaremos también la rodilla más alejada de la víctima de forma que el pie quede apoyado en el suelo. Por último, manteniendo nuestra mano en su mejilla, tiraremos con la otra de la pierna para hacer rodar a la víctima hacia el lado en el que estemos situados.

Tendremos que mantener la cabeza hacia atrás asegurándonos de que la vía aérea quede abierta. Además, comprobaremos con regularidad la respiración, ya que en cualquier momento puede entrar en parada cardiaca; y ajustaremos la mano que quede bajo la mejilla para que la cara y la cabeza queden extendidas. Así, si vomita el vómito saldrá hacia fuera.  

Si la víctima tiene que quedar en posición lateral de seguridad durante más de 30 minutos, tendremos que hacerla rodar hacia el otro lado para evitar la presión sobre el brazo que quede abajo.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Más fácil de enseñar

Más fácil de enseñar

La investigación sueca, realizada por el Instituto Karolinska y la Universidad de Estocolmo, analizó datos de más de 1.200 pacientes. Al cabo de 30 días, había sobrevivido un 7% de quienes recibieron masaje cardiaco y boca a boca, y un 8,7% de quienes sólo tuvieron masaje cardiaco como primer auxilio. Tampoco esta diferencia permite afirmar que un método es mejor que otro, por lo que los autores se decantan por evitar la ventilación, con el fin de que la reanimación sea "más fácil de enseñar y de realizar".

Tras un paro cardiaco, cada instante que pasa hasta que llegan los servicios de emergencia puede ser crucial para salvar al paciente, por lo que estas intervenciones -y el modo en que se realizan- tienen una importancia inestimable.

De hecho, los expertos no han parado de darle vueltas al asunto, y el procedimiento ha variado a lo largo de los años, siempre en el sentido de reducir el boca a boca a favor del masaje pectoral: en la década de los 80, se recomendaba una ventilación por cada cinco compresiones; en los 90, eran dos ventilaciones por cada 15 compresiones; ahora, se hacen 30 compresiones por cada ventilación.

"Lo esencial es iniciar el masaje cardiaco. Si la persona que está cerca es inexperta o tiene aversión al boca a boca, es mejor empezar con el masaje y no interrumpirlo", indica María José Sánchez-Tello, presidenta de la sección de Estimulación Cardiaca en la Sociedad Española de Cardiología.
Oxígeno para el cerebro

Aunque, por supuesto, todo depende de la destreza de la persona que auxilia al paciente. "Yo sigo pensando que es bueno dar ventilaciones, si se sabe", señala Ervigio Corral, subdirector general del Samur (servicios de emergencia de Madrid).

"La práctica habitual es ventilar: el cerebro no puede vivir sin oxígeno", explica este experto, aunque aclara: "Normalmente, la gente está más preparada para dar masaje. Como no son profesionales, los técnicos se han preguntado si compensa que dejen de dar compresiones cardiacas durante el tiempo que dedican a la ventilación". Es más, si el boca a boca no sale bien, puede causar vómitos al paciente, lo que a su vez podría provocarle la muerte.

Por supuesto, cuando llegan los servicios, enseguida aplican ventilación mediante botellas de oxígeno y respiradores. El reto está en recuperar el corazón, por un lado, y en hacerlo antes de que el cerebro haya sufrido daños irreversibles, por el otro. Pero, en cualquier caso, la mayoría de las veces es demasiado tarde. Madrid tiene una de las cifras más altas de recuperaciones neurológicas, que superan el 10% de los casos. En Estados Unidos, este dato ronda el 1%.

"Si llegas más tarde de los 10 minutos, el cerebro tiene lesiones irrecuperables", explica el doctor Corral.
¿No más respiración boca a boca?
La reanimación cardiopulmonar es igual de eficaz cuando no se hace el boca a boca.
Ángel Díaz
La reanimación cardiopulmonar salva cientos de miles de vidas cada año en todo el mundo, gracias a la intervención inmediata de los testigos de un paro cardiaco, responsables de atender a la víctima mientras llegan los servicios de emergencia. Pero hay quien piensa que, tradicionalmente, este método se ha planteado mal, ya que sería más eficaz que los primeros auxilios realizados por personas no profesionales se limitaran al masaje cardiaco y omitieran la ventilación artificial, más conocida como boca a boca.

Dos nuevos estudios que publica esta semana la revista 'The New England Journal of Medicine' inciden en este debate. Ambos han seguido en cientos de pacientes los resultados de dos clases de auxilios: la reanimación pulmonar estándar, que incluye ambas intervenciones, y la versión más novedosa, que se centra en la compresión pectoral y evita la ventilación. Y los dos coinciden en señalar que ésta última es la mejor opción, aunque con matices.

Una de las investigaciones, dirigida desde EEUU, concluye que la reanimación sin boca a boca no logra por sí misma salvar más vidas en el instante de la intervención, pero los pacientes que han recibido este auxilio tienden a evolucionar mejor que aquellos a los que se aplicó la variante tradicional, con boca a boca incluido.

El otro estudio, realizado en Suecia, resalta que no hay diferencias significativas entre la efectividad de ambas modalidades, por lo que, según sus autores, se hace preferible la variable más simple como medida de primeros auxilios, hasta que lleguen los profesionales y se hagan cargo del paciente.

Ambas estadísticas tuvieron en cuenta el resultado de los auxilios propiciados por testigos no experimentados y que seguían las instrucciones telefónicas de los profesionales sanitarios. El estudio estadounidense, dirigido desde los servicios de Emergencia de Seattle y la Universidad de Washington, analizó el progreso de casi 2.000 pacientes que habían recibido asistencia tras un paro cardiaco, la mitad de ellos con el método de reanimación habitual y la otra mitad sólo con masaje cardiaco. Sobrevivió un 11% en el primer caso y un 12,5% en el segundo, lo que no es una diferencia significativa. "Aunque hubo una tendencia hacia una mejor evolución" en varios grupos de pacientes.

Prevención de la PCR

Son numerosas las causas de la muerte súbita que conocemos. Por lo tanto, es esencial intentar evitarlas para no llegar a la PCR llevando unos hábitos de vida saludables. Para la prevención de la misma deberemos:

  • No abusar del alcohol
  • Hacer ejercicio regularmente sin llevar una vida sedentaria
  • No fumar
  • No consumir ningún tipo de droga
  • Controlar la tensión arterial y los niveles de colesteros y glucosa en sangre, sobretodo a partir de edades avanzadas
  • Tener una dieta equilibrada
  • Respetar las normas de circulación, poniendo siempre el cinturón de seguridad y el casco

Además de estas, tendremos que saber identificar las situaciones en las que se puede dar un paro cardiaco para poder actuar lo más rápido posible. Lo primero es reconocer los síntomas de la enfermedad cardiaca, como el dolor torácico en el centro del pecho, que puede indicarnos una posible paro cardiaco extrahospitalario. Por otro lado, en cuanto al paro cardiaco hospitalario, será necesario saber cuando los pacientes deterioran fisiológicamente para poder actuar.

Más vale prevenir que curar!

Para más información:
http://www.fundaciondelcorazon.com/prevencion/riesgo-cardiovascular/

Desfibrilación externa automática

Como ya sabemos, el uso del temprano de DEA aumentará considerablemente las posibilidades de supervivencia en la víctima. Además, el proceso completo de la desfibrilación debería conseguirse con una interrupción de las compresiones torácicas de no más de 5 segundos, manteniendo las mismas durante la carga del desfibrilador.

Los desfibriladores externos automáticos son seguros y efectivos tanto si son usados por personas legas como por personal sanitario. El uso de un DEA por personal lego hace que sea posible la desfibrilación varios minutos antes de que llegue la ayuda profesional.

Tan pronto como llegue el DEA lo pondremos en funcionamiento aplicando los parches en el pecho desnudo del paciente. Si hay más de un reanimador las maniobras de RCP deben continuar mientras se colocan los parches. No obstante, mientras el DEA realiza el análisis del ritmo nadie puede tocar a la víctima.

Si la descarga está indicada:
  • Nos aseguramos de que nadie toca a la víctima
  • Apretamos el botón de descarga como se indica
  • Reiniciamos inmediatamente RCP 30:2
  • Continuamos como se indica en las instrucciones sonoras
Si la descarga no está indicada:
  • Reiniciamos la RCP inmediatamente
  • Continuamos como se indica en las instrucciones sonoras
Continuaremos siguiendo las instrucciones del DEA hasta que llegue la ayuda profesional, la víctima comience a despertar o el reanimador quede exhausto y ya no pueda más.